COLUMNA DE OPINION - ENCUESTAS, MENTIRAS Y MIEDO: Johannes Kaiser y el poder que no se atreve a nombrarlo
- diario maule
- 13 jul
- 3 Min. de lectura

incomodar tanto, que los poderosos deciden no enfrentarla, sino ocultarla. Hoy en
Chile, eso está ocurriendo con Johannes Kaiser. Su nombre, su figura, su fuerza
política han sido deliberadamente borradas del mapa mediático y de las encuestas.
No por irrelevante, sino por lo contrario: porque representa una amenaza real al
poder establecido.
En redes sociales, en la calle, en los comentarios espontáneos del pueblo, Johannes
Kaiser aparece una y otra vez como el único capaz de decir lo que nadie dice, de
representar lo que muchos sienten, de articular una alternativa real al colapso
político actual. Pero en los medios, en los análisis oficiales, en las encuestas
—fabricadas, filtradas y distorsionadas— no existe. ¿Por qué? Porque el miedo al
cambio se disfraza de silencio.
1. Encuestas como dispositivos de manipulación
Las encuestas no son instrumentos neutrales. Son herramientas de poder. A través
de ellas, se define quién existe políticamente y quién debe ser ignorado. ¿Qué
hacen hoy los encuestadores? No incluyen a Johannes Kaiser en las preguntas
clave. No lo miden como alternativa presidencial. No lo presentan como opción. Y
cuando lo nombran, lo hacen cargándolo de etiquetas: “polémico”, “extremista”,
“inviable”. Todo con un objetivo: condicionar la percepción del votante y aislar
políticamente a una figura que ya está instalada socialmente.
No se trata de error metodológico, sino de operación política. Y lo más grave es
que esto ocurre con la complicidad activa de quienes se disfrazan de “analistas
independientes”.
2. Fernando Villegas: del liberal crítico al guardián del cerco
Durante años, Fernando Villegas se presentó como un intelectual crítico, una voz
disruptiva frente al consenso ideológico de la izquierda cultural. Pero en el
momento en que la ruptura real se vuelve posible, Villegas retrocede. Y no solo
retrocede: se transforma en un operador del orden.
Hoy, su figura funciona como un filtro: lo que él no nombra, no debe existir. Lo
que él desacredita, debe ser despreciado. Así, se transforma en una especie de
comisario del pensamiento admisible dentro del sistema, delimitando qué discursos
son “serios” y cuáles deben ser ridiculizados. ¿Qué lugar tiene Johannes Kaiser en
ese esquema? Ninguno. Porque Kaiser representa lo que Villegas teme: una
verdadera ruptura con la élite decadente que él aún intenta racionalizar.
Villegas ya no actúa como un disidente, sino como el último defensor de un
sistema en colapso, temeroso de que alguien diga, con claridad, lo que él nunca se
atrevió a decir: que Chile no necesita reformas ni matices, sino una transformación
radical del orden político y cultural. Y eso, hoy, lo encarna Johannes Kaiser.
3. La calle, las redes y el voto real
La desconexión entre las encuestas y la realidad se vuelve obscena. Mientras los
medios intentan mantener el relato de una derecha domesticada y funcional al
sistema, el pueblo ya eligió otra cosa. No es casual que en redes sociales el apoyo
espontáneo a Kaiser roce el 70% en cada espacio de discusión abierta. No es casual
que sea el único capaz de generar movilización emocional auténtica, sin marketing
vacío ni operadores pagados.
¿Quiénes lo apoyan? No solo libertarios, conservadores o patriotas. Lo apoyan
también miles de chilenos que han perdido la fe en los partidos tradicionales y
quieren recuperar Chile con orden, libertad y sentido común. Esa mayoría real no
tiene micrófono, pero tiene voluntad. Y ya no se deja engañar por encuestas
pagadas ni analistas domesticados.
4. Lo que revela el miedo
¿Por qué no lo nombran? Porque nombrarlo es legitimar lo que representa: una
Nación libre, con fronteras, con identidad, con familia, con autoridad legítima, con
soberanía. Nombrarlo es reconocer que el viejo orden no puede seguir gobernando
con maquillaje. Nombrarlo es asumir que hay una figura que ya no responde a la
lógica del pacto entre progresismo cultural y derecha económica. Nombrarlo es
admitir que hay un candidato con capacidad de convocar, organizar y liberar al
pueblo chileno del sometimiento actual.
Por eso callan. Porque Johannes Kaiser no es parte del sistema. Es su sentencia.
5. La hora de romper el cerco
El cerco mediático no es invencible. Pero solo se rompe con organización y coraje.
El enemigo ha optado por el silencio, por la distorsión, por la negación. Pero
nosotros tenemos lo que ellos no tienen: la verdad, la realidad, y la voluntad.
La candidatura de Johannes Kaiser no es una apuesta. Es una necesidad histórica.
No representa un capricho ideológico, sino el grito legítimo de un pueblo que ha
sido traicionado por todas las elites. Y mientras los operadores como Villegas
siguen fingiendo equilibrio, nosotros avanzamos con claridad: Chile se recupera
desde la verdad, desde la acción, desde la valentía.
La historia no la escriben los que callan, sino los que se atreven a decir lo que debe
ser dicho. Y hoy, más que nunca, Chile necesita que ese nombre se diga fuerte:
Johannes Kaiser






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